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Hoy tenemos la comparecencia del Secretario del Tesoro Snow en Washington a las 15:00, y un poco más entrada la tarde, a las 18,30, la reunión del Comité Federal del Mercado Abierto (FOMC).
Lo que se puede esperar de ambas comparecencias no es gran cosa, ya que la del primero, como Secretario del Tesoro y en un año electoral, siendo su cargo nombrado por la Administración de turno, no le queda más remedio que alabar las bondades del "Sistema" con algún que otro matiz.
En cuanto a la reunión del FOMC, no diferirá mucho de los presupuestos previstos en su anterior comparecencia del 28-12-2003. Esto es, una política expansiva con algunas correcciones en las tasas del PIB; como ya hemos visto en los datos publicados del PIB de la pasada semana, que bajó de un 8% a un 4,7%.
Pero la realidad, para las empresas de la zona Euro es una desaceleración
del crecimiento económico real, y digo esto, porque aunque el
crecimiento teórico de las empresas multinacionales instaladas en
Europa está arrojando beneficios, se debe más a una política de
desindustrialización y desmantelamiento de sus unidades productivas en
la Europa Occidental, por un cambio hacia otros países con una mano
de obra mucho más barata, que llega hasta diez veces menos en los
costes de producción en la Europa del Este (los recientes países
incorporados en la Unión Europea).
Y si ya nos desplazamos a Asia, donde los salarios están prácticamente por los suelos, los beneficios obtenidos de estas industrias allí instaladas, por reducción de costes laborales, pueden ser muy importantes.
Se nos vislumbra de esta forma un panorama para los próximos años, de un aumento progresivo de las tasas de paro en Europa Occidental, acompañado de un gran flujo de capital hacia zonas del tercer mundo, en detrimento de las economías más desarrolladas. Y es una situación que no se queda únicamente en Europa Occidental, sino que está presente ya en Estados Unidos.
Este es el resultado final de una política de la Fed basada en la Curva de Phillips; según la cual, a medida que aumenta la demanda, la tensión sobre los precios es mayor y comienza a subir, mientras que el paro disminuye. [A corto plazo, cuando aumentan los precios bajan los salarios reales (los salarios nominales suelen subir en menor medida que los precios). Esta bajada de los salarios reales abarata el coste de la mano de obra y las empresas demandan más trabajo].
Pero esta relación de la Curva de Phillips pierde validez en el largo plazo. A largo plazo, los salarios nominales terminan por recoger todo el aumento de los precios, por lo que la caída inicial de los salarios reales desaparece y las empresas se desprenden de los trabajadores que inicialmente habían contratado.
En definitiva, al combatir la inflación (enfriamiento de la economía) el desempleo aumenta, mientras que si se quiere luchar contra el desempleo relanzando la economía, habrá que aceptar un crecimiento de la inflación. Lo que a su vez lleva a un aumento en los tipos de interés para controlar la inflación.
¿Pero qué sucede ahora que una inmensa mayoría de personas se han hipotecado hasta límites nunca vistos, en la adquisición de bienes inmuebles a precios de escándalo y a tipos de interés mínimos en los últimos 40 años, si éstos comienzan a desplazarse al alza? Simplemente que se produciría una reacción en cadena de impagados que no se puede permitir el sistema financiero actual. El único modelo económico que existe en la actualidad y que si se viene abajo; el Crash de 1929, sería como un pequeño oleaje en una noche de verano.
No queda otra solución que mantener los tipos, bajando los costes de producción y seguir obteniendo beneficios empresariales que permitan la financiación de un sistema con un déficit fiscal de proporciones gélidas. Y es como consecuencia de todo este entramado de política económica supranacional globalizada, donde comienzan (ya han comenzado) y tan sólo es el principio; los procesos de desindustrialización de las grandes compañías multinacionales, hacia los llamados países emergentes II. Países de la Europa del Este, China y demás países de Extremo Oriente, Norte de África, etc.
Se nos presenta así un panorama para los próximos años en los que o favorecemos la inmigración de estos pueblos hacia el mundo occidental, bajando así los costes de producción por la llegada de mano de obra barata, o, las empresas, tanto nacionales como multinacionales instaladas en Occidente, se verán obligadas, por simple supervivencia competitiva, a trasladar sus filiales a esas otras zonas desfavorecidas, que durante tantos años han sido completamente olvidadas.
Esto nos da una idea clara de quien controla realmente los mercados y la actividad económica mundial; no los gobiernos de tal o cual país, sino las grandes corporaciones financieras y empresas multinacionales, que son quienes en definitiva han de optar por una política de globalización o desaparecer.
Saludos, EJA
www.SentimientoBursatil.com