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La incertidumbre se apoderó del mercado y mientras tanto en España asistíamos a unas fuertes caídas que todavía no alcanzábamos a ver porque sucedían. La situación pasó a ser caótica en pocos instantes y la información que íbamos recibiendo era muy confusa siendo imposible dar crédito a lo que ya estábamos viendo a través de la TV. Nuestro mercado pasó a ser una ciudad sin ley en la que los movimientos respondían al miedo y a la codicia de los operadores. La volatilidad aumentó a niveles increíbles y los operadores e inversores más experimentados del lugar, veían como lo que pasaba en el mercado español era prácticamente lo mismo que lo que pasó en el anterior crash bursátil del 28 de octubre de 1997; es decir, un atraco a mano armada para las manos débiles del mercado. |
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La confirmación de que los accidentes se trataban de un atentado terrorista hizo que el caos reinara en los parqués; los creadores del mercado lo abandonaron a su libre albedrío y el pequeño inversor podía observar como lo que veía en su televisión no se correspondía con lo que estaba haciendo efectivamente las cotizaciones; por ejemplo, el derrumbe seguido en directo por todo el mundo de la primera Torre Gemela confirmaba la tragedia, y sin embargo el Futuro del Ibex en ese instante subió más de 220 puntos. ¿Los índices se habían vuelto locos o por el contrario fue un ejercicio de pillaje que sacó del mercado a todos los pequeños especuladores que no podían creer la velocidad a la que se movía nuestro Futuro? Las Bolsas se movían como las hojas de un árbol en medio de una terrible tormenta. El nerviosismo se apoderó de todos aquellos que seguían este derivado, porque tanto alcistas como bajistas, veían como tan pronto ganaban medio millón de pesetas por contrato y los 10 minutos siguientes ya no tenían nada. Esto se debía a la falta de posiciones e incluso llegamos a ver como no había dinero, lo que hacía caer en picado a este mercado con la venta de un solo contrato, independientemente de lo que hiciera el Ibex 35 contado. |
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Fíjense bien que el movimiento acumulado del Futuro del Ibex, es decir, la suma de las subidas y de las bajadas que es mayor a 2.000 puntos y en apenas 3 horas de negociación: simplemente, IMPRESIONANTE. El mercado estadounidense no llegó tan siquiera a abrir y los Futuros americanos dejaron de cotizar cuando terminó la sesión en Globex. Muchos se preguntaban porqué la Bolsa española seguía cotizando y la polémica para las siguientes sesiones estaba servida. Ahora puedes mostrar tu opinión (en la encuesta de la derecha) sobre lo que las autoridades debían haber hecho o no, con nuestro mercado y dejar tu opinión sobre este asunto en nuestro FORO.
Un cordial saludo: GERMÁN |
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