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Cuando todo era subir hace unos días y parecía que los miedos comenzaban a dejar atrás a los que no se habían atrevido a entrar, cuando los mercados estaban a precios de saldo, se incorporan al venir de vacaciones para no quedarse sin un trozo de la tarta y ¡Oh, sorpresa!, el Indice de Semiconductores, se cae en un día un 5,32%, perdiendo todo lo ganado desde primeros de Septiembre, deteniéndose justo en el soporte de 440; y marcando su mínimo en 441,81.
En el salto desde el trampolín de máximos, le ha acompañado otro amigo vecino, el Internet Index; que no se ha querido quedar atrás, y se ha dado un batacazo con una caída en picado de un 10,68% en la sesión.
Ambos índices, aunque no son tan conocidos como el Nasdaq 100 o el S$P 500, actúan como catalizadores, tanto en sentido positivo como negativo.
Confiemos en que estas sacudidas de los dos últimos días, obedezcan más a las fechas en las que estamos que a otros factores de mayor calado.
No obstante, hay que tener en cuenta que las revalorizaciones de éstos índices, desde abril de 2003 hasta el pasado 5 de septiembre eran impresionantes.
Hay algunas variables importantes a tener en cuenta que han podido influir en estas correcciones.
A) La reacción desde mínimos del €/$.
B) El déficit galopante de la Economía USA, que se ha visto incrementado por la Segunda Guerra contra Irak, y que ha hecho refugiarse en el oro a los mercados de capitales, ante las incertidumbres que se vislumbran de la falta de control sobre la pacificación del país, incrementado todo ello con los continuos conflictos en Oriente Medio, que ha dado al traste con la llamada “HOJA DE RUTA”, poniendo a la diplomacia norteamericana contra las cuerdas ante la falta de apoyo de países como Francia y Alemania.
C) La negativa de Argentina a hacer frente a la deuda vencida con el FMI, que ha dejado a dicho país en quiebra técnica, aunque a última hora parece haberse llegado “in extremis” a un acuerdo.
D) La inmediata realización de los importantes beneficios en los mercados de valores, ante las incertidumbres creadas y que han arrastrado al resto de las plazas europeas.
En síntesis, los nervios han hecho acto de presencia y las órdenes de venta han entrado a saco en el mercado. Aunque todo hay que decirlo; los grandes accionistas, ya venían empapelando al mercado en las zonas de distribución que se habían formado desde principios de mes.
A éstos, nunca les atrapa el toro. Entre otras razones, porque son los propagadores de las ondas y tienen sus buenos cascos para que el sonido que producen no les afecte lo más mínimo.
Son los creadores del “efecto Doppler”. En lenguaje llano, los creadores del mercado.